Casa Lucia
- 12 Huéspedes
- 4 Dormitorios
- 6 Camas
- 6,5 Baños
Horarios:
-La llegada será a partir de las 16:00.
-La salida será antes de las 12:00.
-La entrada es autónoma, se darán instrucciones el día anterior.
Política de cancelación:
1- Es posible cancelar en los siguientes 20 días a efectuar la reserva, siempre que esos 20 días no sean los 20 días anteriores a la estancia.
2- Entre los 20 días posteriores a la reserva y los 20 anteriores a la estancia, es posible efectuar un cambio en la reserva para los próximos 3 meses, en caso de no haber disponibilidad, se tratará con la propiedad para garantizar la estancia en los 2 meses meses siguientes.
3- Si se efectúa una cancelación entre 20 y 10 días antes, se abona la mitad de la estancia.
4- Entre 10 y 5 días antes de la estancia, el reembolso será del 30% del total.
5- En los 5 días previos a la estancia, no se efectuará reembolso de ningún tipo.
6- Si se reserva a menos de 20 días de la fecha de estancia, será posible cancelar y el reembolso total, en los 3 días posteriores a la reserva, siempre que no sea a menos de 10 días de la fecha de entrada. Si la reserva es en los 10 días anteriores, solo se tendrá derecho a cancelar en las 24 horas siguientes a la reserva y se aplicarán los reembolsos anteriormente descritos en los puntos 4 y 5.
Durante la estancia:
-No se permite fumar en el interior de la casa.
-Casa para hasta 12 personas, si se viaja con bebés o niños pequeños, está permitido siempre que se comunique antes a la propiedad y esta admita que se supere el n máximo permitido.
-Las mascotas son bienvenidas, siempre y cuando se cumplan los siguientes puntos:
1- No está permitido que se suban a camas, sofás ni butacas.
2- No deberán quedarse solas dentro de la casa.
3- Se deben incluir en las reservas.
-No se puede usar los wc como papeleras: papel higiénico, productor de higiene íntima, femenina o sanitario, debe de tirarse en las papeleras.
-Cada reserva deberá hacerse cargo de sus basuras al dejar la propiedad, por facilitar el trabajo de los empleados y empleadas, y concienciarnos de nuestros residuos.
-No está permitido exceder el número de personas permitidas en la casa para cualquier tipo de celebración, sin consultar a la propiedad.
-Es posible que durante la estancia, sobre todo en estancias largas, tenga que acceder a la finca jardineros o personal de mantenimiento (piscina), siempre avisado previamente y consensuando el mejor momento para todos.
¿Qué hay en este alojamiento?
Vistas panorámicas
Vistas a la piscina
Vistas a la montaña
Vistas al jardín
Vistas al patio
Baño
Secador de pelo
Dormitorio y lavandería
Entretenimiento
Para familias
Calefacción y refrigeración
Seguridad en el hogar
Internet y oficina
Cocina y comedor
Características de la ubicación
Descubierta
Aparcamiento e instalaciones
Servicios
No incluidos
Conectando con el pasado
Las hijuelas que tenemos de A Casa Da Lucía nos hablan de una edificación que ya en 1950 estaba en ruinas. Las gentes más ancianas del lugar la recuerdan en ese estado y cuentan que es anterior incluso a 1800, ya que sus abuelos la heredaron de antiguas generaciones. Es una casa típica gallega en la que se encontraban dos edificaciones separadas por un patio interior, cerrado en los laterales por dos muros, uno de ellos con puerta. Ambas partes constaban de una planta baja, donde se ubicaban las cuadras, y una planta alta, compuesta por las habitaciones y la cocina.
Las cuadras fueron fáciles de distinguir, aun en estado ruinoso, por los aperos de labranza, carros y yugos que allí se encontraban. A ello se le sumaba el tipo de suelo —tierra y piedra— y la escasa altura de las estancias. También algunas piedras de la pared sobresalían en relieve, lo que nos indica que se dejaban así para poder colgar las herramientas. Otra teoría es que, al ser un espacio para los animales, se recortaba en gastos o tiempo y no se esmeraban en dejar el acabado perfecto… simplemente se aprovechaba.
Lo más interesante de las cuadras era que, al tener tan poca altura, servían de calefacción para la planta superior, ya que los animales emanaban bastante calor corporal.
Desde ahí se accedía al patio, cerrado por un muro en la parte trasera —todavía existente— y otro con puerta en la delantera (que ya ha desaparecido). Dentro del patio había un pozo que descubrimos al hacer la obra; actualmente está cubierto con un cristal e iluminado, justo debajo del pasillo que hemos añadido sobre el muro original para conectar las dos alas. También hay dos escaleras para subir a las plantas superiores: son originales y solo las hemos restaurado, sin añadir ni cambiar nada. Podréis ver en el salón las piedras sobre las que apoyaba antiguamente el tejado, vigas en dinteles y paredes con salientes originales. No hemos querido tocar nada ni cambiar la estructura; nos parecía respetuoso conservar el máximo posible de la casa tal como la encontramos. Luego os contamos cómo fue ese «amor a primera vista».
En la planta superior —a la que se accede por las escaleras señaladas, por una interior desde la cocina o por otra exterior con una preciosa balconada— se encuentran el pasillo y las cuatro habitaciones con sus respectivos baños. No sabemos cómo era la distribución original, pero en algunas estancias veréis armarios hechos en la piedra, ventanas, ventanucos e incluso bancos de piedra (parladoiros) donde las mujeres aprovechaban la luz natural para las tareas del hogar.
Sí pudimos distinguir una cocina en lo que hoy es el vestidor de la habitación principal. Al ser un espacio minúsculo y existir otra cocina en otro punto de la casa (como en la habitación con balconada), nos hace pensar que, en algún momento, diferentes familias de una misma estirpe pudieron compartir la vivienda. A esa cocina se accedía por las escaleras entrando de frente, pues no tenía conexión directa con la habitación.
En la balconada que da a la parte trasera se conservaba una de las columnas; la otra, que dábamos por perdida, se encontró entre la maleza y medio enterrada al realizar trabajos con la pala. Fue una gran noticia, ya que pudimos reconstruir ese espacio con piezas originales. Debajo de esta balconada hemos conservado las tres leñeras y hemos descubierto otra cuadra cercana a la casa, en la parte alta del terreno, que utiliza la propia roca del monte como pared.
Desde las tres habitaciones que dan al camino podemos observar, al otro lado, un pozo perteneciente también a la casa. Decidimos ceder su uso a los antiguos dueños para que pudieran regar los cultivos que tienen allí.
Tanto el porche como el ventanal del salón fueron añadidos por nosotros, ya que creíamos que aportarían la luz necesaria a la casa. El resto se intentó conservar tal cual. Por ello, en los casi 400 m2 de vivienda, hemos dado mucha importancia a los espacios amplios y cómodos.
La casa la descubrimos mi hermana y yo, que somos vecinos de la zona, dando un paseo mientras jugábamos con un balón. Se nos coló en el patio y, al ir a rescatarlo, dimos con la edificación. La habíamos visto siempre de lejos, pero al «redescubrirla», ella me dijo de quién era. Fue amor a primera vista.
Al notario acudimos catorce personas: catorce herederos de herederos, de herederos y más herederos. Ponerse de acuerdo fue fácil, al contrario de lo que podíamos pensar, y así empezamos a rehabilitar esta maravillosa casa que lleva el nombre de mi hija, que en ese momento tenía un año.
Deseamos que la disfrutéis y sepáis apreciarla como nosotros. Ojalá os teletransporte doscientos años atrás y podáis experimentar, aunque sea de lejos, la vida que aquí se realizaba.
Muchas gracias. Borja.







